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sábado, 16 de enero de 2010

LA MALDICIÓN DEL COACH LIGHT: ACTO I

Este artículo advierte sobre la maldición del -simpático, motivador, energizante- coach light “Todo problema complejo admite una solución simple, clara, fácil de explicar, errónea”. Henry Louis Mencken (1880-1956)
La moda del coaching ejecutivo
En los últimos años, el coaching ejecutivo ha pasado de ser una frase desconocida, a convertirse en una industria millonaria, con tasas de crecimiento de dos y tres dígitos al año. En 1996, trabajaban en empresas estadounidenses cerca de 2.000 coaches ejecutivos profesionales. Para 2002, esa cifra llegó a los 10.000 y, en el 2005, se estima que esté rondando los 35.000. Tener un coach ejecutivo personal se ha transformado en el último símbolo de status en las grandes corporaciones, al punto de ser utilizado más como elemento motivacional que de desarrollo profesional.
Los perfiles profesionales de estos coaches son sumamente variados, y dependiendo del bolsillo del consumidor, se puede contratar una serie de sesiones de coaching con un ex-CEO de las Fortune 500, un entrenador de la NBA, un capitán retirado del cuerpo de comandos especiales de los Marines, un psicoterapeuta posgraduado, o una estrella de fútbol americano. La disparidad de perfiles se corresponde con una gama muy amplia también en las tarifas que dichos coaches cobran. Desde un magro perdiem de U$S 1.500 hasta los U$S 30.000, hay coaches para todos los bolsillos. En nuestra modesta ROdelU, la realidad es muy distinta a la del mundo desarrollado en lo que refiere a las opciones de coaches y gama de precios, sin duda nos hemos plegado a la “moda” del coaching y, por lo tanto, también aparecen a diario nuevas “ofertas” para satisfacer tal “demanda”.
Por un lado, esta realidad ha tenido efectos sumamente beneficiosos, apoyando el desarrollo profesional de un sinnúmero de directivos. Por otro lado, ha sido también fuente frecuente de desilusiones, incluso causa directa de graves problemas, tanto a nivel personal como organizacional. Lo más importante, y en nuestra opinión lo más preocupante, es que la diversidad de enfoques sobre qué es el coaching, cuáles son sus principales objetivos, y sobre todo lo que significa tener éxito (o fracasar) como coach, es también amplísima. La principal motivación de este artículo es por tanto advertir a los lectores -que quizá estén considerando implementar un programa de coaching ejecutivo en sus empresas-, sobre uno de los mayores peligros que acechan en esta jungla: la maldición del (simpático, motivador, energizante) coach light.
Articulo completo....................... La maldición del coach light: Acto I
Por: Raúl Lagomarsino
Fuente: Revista IEEM

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