viernes, 22 de enero de 2010

HACER HACER, EL GRAN DESAFÍO DEL QUE DIRIGE

El autor define las distintas tácticas de Control directivo o Control de gestión y sostiene que el desafío no está en definir qué tipo de control debe utilizar una organización, sino en cuál es el mejor sistema para cada área, negocio o departamento.
El Control directivo es una función típica de la actividad de dirección. Resumir al máximo esta actividad lleva a pensar en tres actividades básicas:
1.Decidir qué hacer y cómo llevarlo a la práctica (diseño de la estrategia).
2.Planificar las acciones necesarias y ponerlas en práctica (implantación de la estrategia).
3.Controlar que la implantación se esté realizando de acuerdo a lo previsto (sistemas de gobierno).
Obviamente que ésta es una simplificación de la función directiva, pero no deja de ser una visión global de lo que en definitiva un directivo debe hacer. Podemos decir que no hay nada de lo que un buen directivo debería hacer que no pueda ser ubicado dentro de algunas de las tres actividades básicas mencionadas. Una visión amplia de lo que es Control directivo o Control de gestión nos lleva a considerar dos aspectos. Por un lado, el control posterior o concomitante a la acción controlada y por otro, en una etapa previa a la acción, la planificación.
Asumiendo esta definición de Control directivo, vemos que el directivo está ejerciendo la función de control cuando planifica, pone en marcha el plan de acción oportunamente diseñado, y también cuando supervisa que las cosas suceden de acuerdo a lo previsto.
La forma de ejecutar la función de control puede ser muy diferente. No siempre las circunstancias posibilitan ver con claridad el mejor camino para ejercerla, y en otros casos, aunque esto suceda, las posibilidades y los recursos con los que se cuenta obligan a ejercerla de formas diversas. Aunque la realidad de cualquier fenómeno social es mucho más rica que lo que puede ser formalizado en un modelo conceptual, no puede negarse la virtud de intentarlo ya que permite definir los parámetros fundamentales que influyen en la configuración del fenómeno. Para comenzar a analizar el tema que aquí nos interesa, el autor comienza dando un paso atrás, definiendo el origen del problema de control, utilizando para ello los principios básicos que se utilizan en la Teoría de la Agencia.
El problema de Control (o el problema de Agencia)
Si una persona desea llevar a cabo una tarea contando sólo con sus propios medios decimos que no hay problema de control ya que lo único que debemos controlar es la obtención de información que nos permita estar en condiciones de tomar decisiones. Ciertamente, existen posibilidades de tomar decisiones equivocadas, pero ese no es un problema de Control directivo, sino que es un problema vinculado a la falta de información adecuada en el momento oportuno, a las carencias de métodos de toma de decisiones que contemplen las circunstancias a las que se está enfrentando o a los imponderables producidos por el azar o la negligencia.
En cambio, cuando alguien desea emprender una tarea con la participación de otra persona, el problema de control surge con toda claridad. Ya no sólo se trata de contar con información adecuada y capacidad de decidir sino que necesito hacer que la otra persona quiera1 lo que yo quiero que haga para el mejor logro de la tarea definida...
Articulo completo................ Hacer Hacer, el gran desafío del que dirige
Por: Pablo Regent. Ph.D. in Management, IESE, Universidad de Navarra; CPCL, Harvard Business School; Máster en Dirección y Administración de Empresas, IAE, Universidad Austral; Contador Público, Universidad de la República; profesor de Sistemas de información y control y de Análisis de situaciones de negocios, IEEM, Universidad de Montevideo.
Fuente: Revista IEEM

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