viernes, 22 de enero de 2010

EL JARDINERO

Cuentan que una vez, en un pequeño pueblo, un joven entró en el bar y pidió permiso al dueño para hacer una llamada.
Al joven se le escuchó decir:
-Hola, buenas tardes¡ ¿Es aquí donde necesitan un jardinero?
¿No?... ¿vaya?... ¿Ya tiene uno? Comprendo... Bueno, es que soy muy bueno, y si no están satisfechos, yo podría... Ya, comprendo, si lo están. Bueno, otra vez será.
Tras colgar el teléfono, se dispuso a salir del bar. El dueño, que, sin querer, había oído la conversación, quiso consolar al joven:
- No desesperes; ya encontrarás trabajo.
A lo que el joven le respondió:
- ¿Trabajo? ¿Quien busca trabajo?
El dueño del bar le sonrió y con ternura le respondió:
- No debes tener vergüenza por ello.
El joven lo miró risueño a los ojos y le dijo:
-Yo soy el Jardinero de esa casa¡... Sólo quería saber que tal estaba haciendo mi trabajo.
Fuente: Coaching / Viviana Launer

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