sábado, 7 de noviembre de 2009

LIDERAR: UNA EXPERIENCIA VITAL

El autor reflexiona sobre el liderazgo y su relación con lo cotidiano, lo imperfecto, lo no planificado. El arte del liderazgo se basa en la búsqueda de la verdad, la fortaleza para hacer lo que se tiene que hacer y un corazón sensible a lo invisible, que marca la diferencia

Reflexiones en torno a un liderazgo transformador

«Soy proclive a ignorar la información que no concuerda con el estereotipo que me he forjado, mientras tiendo a recordar perfectamente la información que cuadra con él»

Muchos políticos, periodistas, consultores, profesores, maestros de la «comunicación» y del regate virtual, quedan retratados por el incisivo brochazo de Goleman. El primer deber del buen liderazgo es enamorarse de la realidad, aprehenderla en su vastedad y dinamismo, observarla con ojos limpios y penetrantes, recorriendo todos los rincones y pliegues de su superficie. O hacemos las paces con los hechos o estaremos siempre a tortas con la palabra.

Sólo captando y descifrando las claves de la realidad de mi familia, de mi equipo de colaboradores, de mi empresa, de mi país, puedo transformarla y mejorarla. No se puede actuar sobre lo que se desconoce, obviedad desapercibida para tanto autista suelto que selectivamente elige el paisaje que quiere ver. «No se fíe usted del narrador, sino de lahistoria», máxima traicionada a diario. «Somos río que vamos a dar a la mar».

El inmenso genio del poeta certifica que el desplazamiento es inherente a la naturaleza humana. ¿De qué se trata entonces? De aprender a nadar en aguas turbulentas, único modo de viajar y llegar a buen puerto. Cuando se trata de navegar en corrientes desatadas, ¿ofrecemos resistencias los humanos? Sí, en cantidad y calidad. ¿Qué hace el líder transformador? Estudiarlas, comprenderlas y salvarlas, facilitando los medios para eliminar los miedos que atenazan y socavan cualquier atisbo con sabor a novedad. Es legítimo aspirar y llegar a zonas de confort, pero sólo como estancia para repostar y cargar baterías, no es ese nuestro destino y condición.

Viajan más lejos y seguros los que montan tiendas de campaña, depositando su confianza en el talento y espíritu humanos, que los que invierten en ladrillos y estructuras anquilosadas en el tiempo. En cierto sentido, liderar es molestar a la gente con retos y deberes a un ritmo que pueda digerir y asimilar. De ahí la sospecha del autor de liderazgos ñoños que me eternizan en la droga dura del chupete intelectual y moral.

Quien asocie liderazgo con ausencia de problemas, tiene un problema.

Articulo completo............. "Liderar : una experiencia vital"

Por: Santiago Álvarez de Mon

Fuente: IEEM

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