El autor recurre a dos ideas -una sobre la educación y otra sobre la función directiva, para explicar el .método del caso., el cual considera como la metodología más adecuada para enseñar a dirigir empresas
Introducción
En este trabajo no se pretende exponer ideas generalesy teóricas, sino sólo aquellas que sirvan para entenderla metodología a nuestro juicio más adecuadaa fin de enseñar a dirigir empresas
Nos reduciremos a dos ideas importantes que servirán de fundamento para la elección de la metodología requerida para enseñar a dirigir.
-Una idea sobre la educación (desarrollo, aprendizaje, capacitación o perfeccionamiento) del empresario o director de empresas.
-Una idea sobre la función directiva.
Ambas están relacionadas (no se puede entender cómo debe educarse al director si no tenemos una idea precisa de lo que es la dirección), y ambas a su vez son ideas fundamentales, necesarias y previas para discernir cuáles son las metodologías apropiadas para el ejercicio de este menester.
El Autor no pide que estas ideas sean plenamente aceptadas por el lector en el primer momento; sí que sean analizadas con precaución antes de rechazarse. Se trata de ideas muy elaboradas y reflexionadas. Muchas de ellas podrán recibir el calificativo de simple sentido común: pero, precisamente por ello, están necesitadas de subrayarse con más énfasis.
La educación del empresario
La experiencia
Lo más importante que debe advertirse al estudiar el arduo problema del perfeccionamiento de la dirección de la empresa es el de que la vía o el camino principal para ello no es la enseñanza, sino la experiencia. La primera fuente de educación es la experiencia, no la enseñanza.
¿Qué queremos decir con esto y qué no queremos decir?
Esto quiere decir que estamos seguros de que a lo largo de su vida profesional, cualquier director ha aprendido mucho más de lo que nadie puede aprender por medio de cualquier camino de enseñanza. Pero esto no quiere decir que debamos tener una minusvaloración de este camino, sino indicar cual ha de ser su verdadera posición; y será una posición importante, precisamente si se tiene en cuenta que lo que vale en él, lo que más enriquece su contenido es la experiencia práctica de sus destinatarios y no los principios teóricos que puedan venirles desde fuera. No sabemos -ni nos interesa ahora- si lo anterior -que en la experiencia se encuentra el primer factor educativo- es o no válido para otros ámbitos del saber humano. Pero estamos seguros de que lo es para el campo de la empresa, y de la dirección de ésta.
La experiencia como fenómeno educativo (lo que llamamos educarse o aprender por vía de experiencia) requiere en el hombre que se educa -en el director de empresa- dos condiciones o actitudes imprescindibles,y la disposición de adquirirlas:
a) apertura de mente y
b) firmeza de criterio.
a) Apertura de mente es, en principio disposición de aprender. Tener mente abierta significa disposición de cambiar nuestras ideas, de darles otro matiz, de enriquecerlas. Significa, sobre todo, tener capacidad de observar, a nuestro alrededor, la actuación y el pensamiento de otros. El hombre de mente cerrada, en cambio, se encuentra polarizado en su manera de ver las cosas, y se cierra más cuanto más se da cuenta de que esa manera de verlas le da buenos resultados. Un hombre con la mente abierta se preguntaría: ¿cómo puedo mejorar esos resultados?
b) Firmeza de criterio. A la apertura de mente debe añadirse otra condición que la regula y canaliza: la capacidad de emitir juicios de valor equilibrados. Ante lo que nos rodea, ante lo que observamos, no podemos simplemente dejarnos envolver y absorberlo todo hasta la indigestión o hasta el empacho. Requiero la capacidad de distinguir entre lo que es importante y lo que es banal, entre lo que interesa a mis propósitos y lo que es ajeno a ellos, aunque en abstracto pueda parecer interesante. Carece de firmeza de criterio, esto es, de equilibrio en el juicio, aquella persona que es impresionable; quien piensa que toda cosa nueva, por el hecho de ser nueva, o haber sido desconocida hasta ahora para él, es mejor que lo que antes sabía; el que cree poseer una idea fundamental cada semana. Carece de equilibrio de juicio quien varía sus juicios por el estado de ánimo (hace depender la importancia de las cosas de una buena o mala digestión, o de una situación familiar más o menos halagüeña, o de la brillantez de las personas con las que habla). A quien esto le suceda podemos calificarlo como una persona que carece de firmeza de criterio, aunque quizá posea una gran apertura de mente.
No es fácil que estas dos características (apertura de mente y firmeza de criterio) concurran en una sola persona. Por lo general la apertura de mente viene acompañada de la blandura de cabeza, de la impresionabilidad. Y al revés, el hombre con juicios de valor consistentes, con la cabeza dura, suele tener una hermética cerrazón de espíritu. En resumen, quien tiene la cabeza abierta suele tenerla blanda; y quien tiene la cabeza dura suele tenerla, a la par, cerrada. Sin embargo, ambas cualidades -apertura y firmeza- son necesarias para que la experiencia sea fuente o vía de educación: es preciso poseer mente abierta y mente dura. De lo contrario, la experiencia se convierte en rutina.
La rutina no mejora: el rutinario es el antípoda del experto. Pues bien: la apertura de mente y el equilibrio de juicio hacen pasar de la rutina a la experiencia. De aquí se deduce que (si no se poseen estas cualidades) no es la antigüedad o la permanencia continuada en un puesto o nivel de la empresa lo que da derecho a recibir el calificativo de hombre experimentado.
La antigüedad como permanencia no es título de dirección, porque el interesado quizá pueda llamarse, insistimos, simplemente rutinario (quien por escalafón de antigüedad durante diez años ejerce puestos de mayor relieve progresivo y, sin embargo, durante esos diez años piensa lo mismo que al principio de ellos, basándose en el solo hecho de que durante ese tiempo le ha ido bien pensando como piensa, merece calificarse de rutinario y no de experto).
Es difícil, decimos, que estas dos cualidades concurran en un mismo individuo, pero resulta consolador saber que pueden adquirirse y mejorarse...
Articulo completo.................. "La enseñanza de la Dirección"
Por: Carlos Llano
Fuente: Ieem

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