domingo, 1 de noviembre de 2009

GEMBA : LAS MIL Y UNA FÓRMULAS SECRETAS DE COCA - COLA

GEMBA significa lugar donde se añade valor al producto, donde se genera la solución de los problemas, y por tanto, donde continuamente surgen mejoras. es por esto que: El sabor del refresco más popular del planeta varía en función del país donde se fabrica y se comercializa.
El refresco más famoso del mundo sabe distinto según en que país se consuma. Aunque la fórmula mejor guardada de la historia es siempre la misma, el agua, el azúcar y el gas carbónico empleados por cada embotellador hacen que una botella de Coca-Cola, aunque siempre con su único e inconfundible sabor, ofrezca pequeñas diferencias -sólo detectables por los paladares más sensibles- según el lugar de producción.
Y no es en Estados Unidos, país en el que el Doctor Pemberton inventó el popular refresco, donde se bebe la mejor Coca-Cola, sino en España. Según el ranking mundial de calidad que elabora la multinacional con los productos de todas sus secciones regionales, la división Ibérica de Coca-Cola ha sido la mejor valorada y se aúpa con el liderazgo por primera vez en sus 50 años de historia. En los últimos años, Japón ocupaba la primera posición del ranking de calidad.
La multinacional de refrescos estadounidense dispone de un sistema de control interno que, con auditores independientes, mide la calidad del producto final más allá de los estándares exigidos. Por ejemplo, se comparan los procesos de fabricación, de elaboración, la calidad del agua o la carbonación de la bebida. Además, el índice tiene en cuenta aspectos como el punto de venta, las condiciones de almacenamiento, la rotación en los establecimientos o la manipulación del transporte. Aunque España siempre ha estado entre los primeros puestos, ahora ha hecho historia al arrebatar a Japón el liderazgo del ranking, con 97,94 puntos sobre un total de 100.
Coca-Cola España es una de las divisiones más importantes de la multinacional estadounidense, ya que ocupa el tercer lugar en volumen de ventas en Europa y el noveno del mundo. Con una facturación de 3.100 millones de euros, se sitúa como la primera compañía agroalimentaria española, con 5.000 empleados directos y 50.000 trabajadores, si se incluyen los indirectos. Produce 278 botellas por persona al año y es líder del sector de bebidas refrescantes con el 25,7% de cuota de mercado.
Coca-Cola España está considerada un modelo de éxito en la sede de la multinacional en Atlanta. Mientras que en Europa, la producción está en manos de dos megacorporaciones: Coca-Cola Hellenic Bottling Company (con 47.500 empleados, un volumen de negocio de 2.100 millones de cajas al año y presencia en 21 países), y Coca-Cola Entreprise, que domina, varios mercados de centro Europa; en España, para un sólo país, hay siete embotelladores encargados de elaborar y distribuir las 17 marcas que tiene Coca-Cola en la península Ibérica.
A diferencia del resto de los países, además, los embotelladores son 100% de capital español, mientras que lo habitual es que sean empresas en las que la multinacional americana participa al 50%. Sólo en México hay un sistema similar.
Así funciona una de las principales embotelladoras de España, Casbega, con una planta de producción en la localidad madrileña de Fuenlabrada, donde trabajan casi 600 empleados en tres turnos productivos de ocho horas durante cinco días a la semana. La planta de Fuenlabrada cubre la demanda de Madrid, Castilla y León -salvo Soria y Burgos- y Castilla-La Mancha -con excepción de Cuenca y parte de Ciudad Real.
En un complejo industrial de 250.000 metros cuadrados, se elaboran junto al líder mundial de los refrescos otras populares bebidas de la empresa como Fanta, Sprite o Acuarius.
¿Cómo se produce la Coca-Cola?
Lo primero de todo es hacer el jarabe: una mezcla de agua, procedente del Canal de Isabel II de Madrid, previamente tratada, con azúcar en unas proporciones establecidas por la multinacional estadounidense.
El segundo paso es mezclar el jarabe con el concentrado de cola, la fórmula secreta creada en 1860. Éste se produce en Irlanda, es de color oscuro, prácticamente negro, espeso y pringoso. Hay dos, Coke 1 y Coke 2, que se combinan con el agua azucarada de acuerdo a una fórmula que fue establecida hace ya más de un siglo.
Por supuesto, el proceso de mezcla es totalmente automático y se hace en un edificio con altas medidas de seguridad, al que sólo los operarios autorizados pueden acceder. Una vez mezclado el jarabe y el concentrado ya sólo queda añadir el gas carbónico, proceso que se realiza en otra nave, y la bebida ya está lista para ser embotellada: en vidrio, lata o pet (plástico).
El proceso de embotellado se realiza en 11 líneas de producción totalmente mecanizadas y monotorizadas por ordenador, en el que la labor de los operarios es prácticamente de meros supervisores. Cada hora, se cogen al azar varios productos ya finalizados y, en la sala de control de calidad, se hace un último análisis para asegurarse de que el refresco está listo para llegar al consumidor.
Una vez empaquetado, proceso también totalmente mecanizado, se coloca el producto en el almacén donde está un máximo de cinco días antes de salir a su destino. De la planta de Fuenlabrada salen diariamente 300 camiones cargados con refrescos, que se distribuyen por bares y supermercados.
Julio es el mes de más actividad del año en la planta madrileña de embotellado de Coca-Cola, coincidiendo con el principio del verano y las vacaciones; siguen diciembre y agosto.
Sin embargo, el líder mundial de las bebidas refrescantes no es inmune a la crisis. Las ventas de Coca-Cola se mantienen en los supermercados pero han caído más de un 6% en el canal horeca (hoteles, restauración, catering).
«Está siendo el año más complicado para la compañía desde 1993», explica en la empresa de bebidas que puntualiza que, desde principios de verano, tienen una promoción en los supermercados denominada El precio feliz. «Damos más cantidad de producto por el mismo dinero. Es una forma de estar con el consumidor y ayudarle en estos malos tiempos».
El presidente de Coca-Cola España, Marcos de Quinto, afirmó esta semana que pese a la crisis económica, Coca-Cola está ganando cuota de mercado. «Vamos mal este año como todos, pero proporcionalmente mejor que el resto del sector», precisó.
Importación sin control del popular refresco
Desde hace algún tiempo, las empresas embotelladoras españolas de Coca-Cola tienen que hacer frente a una competencia desleal: la entrada del popular refresco procedente de países del Este y de África a precios más económicos. Así, en las máquinas expendedoras y en bares de toda España, especialmente de Cataluña y Andalucía, te pueden servir latas de Coca-Cola en cirílico procedentes de Bulgaria, con la etiqueta con la grafía egipcia o en un ininteligible polaco. Son lotes que se venden por internet, por importadores independientes y su principal destino es la hostelería. Así, actualmente con sólo entrar en Google y poner Coca-Cola Polonia, aparecen todo tipo de ofertas. Un ejemplo, alguien vende 65.000 latas a 26 céntimos la unidad, casi un 50% más baratas que en el supermercado.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. En ocasiones el consumidor se puede encontrar con que su lata tiene menos gas que el refresco de cola 'made in Spain', recientemente declarada la mejor Coca-Cola del mundo. La razón es que se desconoce el recorrido y las condiciones en las que puede haber viajado la lata desde la lejana Ucrania o desde Egipto.
Otro problema añadido es que la comercialización de producto importado puede llegar a vulnerar los derechos de los consumidores. Aunque está permitida la libre circulación de bienes y servicios dentro de la Unión Europea, los alimentos que se venden en España tienen que cumplir ciertas reglas. Así, el etiquetado de los productos que se comercialicen en territorio nacional han de estar también en castellano. Sin embargo, los vendedores por internet se han aprendido pronto el cuento y ya hay páginas en la web que ofrecen lotes de popular refresco de la multinacional americana con etiquetas en español.
La entrada de Coca-Cola procedente de otros países supone ya el 5% de las ventas del refresco de cola en España y un impacto negativo para los siete embotelladores de unos 60 millones de euros, una competencia que acontece en un momento en el que las ventas del popular producto acumulan una caída del 6% en la hostelería. Ante esta situación que va en aumento, Coca-Cola España ha decidido poner coto a este fenómeno, con una nueva campaña de publicidad en la que anima a los consumidores españoles a beber la Coca-Cola embotellada en aquí.
«Tenemos que apoyar a nuestros embotelladores y fomentar el consumo del producto fabricado en España, que es el que genera empleo y riqueza en el país», afirman en la compañía, que puntualiza que si el refresco procedente de otros países es más barato se debe a que se realiza en plantas con salarios mucho menores que en nuestro país.
Por: Carmen Llorente
Fuente: El Mundo

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