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domingo, 15 de noviembre de 2009

EL SINDROME "YES MAN" : CUANDO A TODO SE LE DICE SI

Hay un dicho popular que reza "Ni tan calvo, ni con dos pelucas" Es decir, a todo no se le puede decir "NO" porque es contraproducente, pero a todo no se le puede decir "SI", se imaginan a un padre o a una madre que a sus hijos todo le dijesen, SI. ¿A donde llevarían a la familia?; Te imaginas que los responsables políticos a todo dijesen SI, ¿A donde llevarían al País?
Cualquier similitud con la vida real, es pura coincidencia, yo lo he llamado " El Síndrome del YES MAN "
'Di que sí' habla de transformar la rutina negativa en algo positivo, para convertir la vida en una aventura. Es una lección para los tiempos de crisis de modelo, de límites mentales, que requiere una actitud diferente.
Es una de las películas más taquilleras de estas navidades, Di que sí (Yes Man), protagonizada por el cómico Jim Carrey, fue de hecho la número uno en el fin de semana previo a Navidad en Estados Unidos, recaudando 18,2 millones de dólares y superando a la última apuesta de Will Smith.
El argumento es simple: a un empleado de banca, divorciado, triste, con tendencia a aislarse y a decir a todo que no (desgraciadamente, un ser de nuestro tiempo) le convence un antiguo compañero para que vaya a un seminario de autoayuda, "Sí es el nuevo No", que imparte un gurú interpretado por el veterano Terence Stamp. Allí se compromete a decir "sí" a cualquier petición, idea o invitación. De hecho, la película está basada en el libro del humorista británico Danny Wallace que, durante medio año, hizo precisamente eso: decir a todo que sí.
Cambiando su respuesta y sus comportamientos, la vida de Carl Alley (el papel que interpreta Carrey) gira 180 grados. Al aprobar cualquier petición (préstamos de pequeña cuantía avalados más por el entusiasmo del cliente que por otras garantías) concede diez veces más operaciones que la media de su entidad con una baja morosidad y es ascendido a un puesto de alta dirección. Al responder favorablemente a cualquier necesidad de ayuda, se convierte en un ser mucho más generoso y los demás se comportan con él recíprocamente. Al apuntarse a diversos cursos (tocar la guitarra, pilotar aviones, hablar coreano, hacer puenting) aprende cosas útiles que le valen cuando menos lo espera. Al transformar su rutina negativa en algo positivo, convierte su vida en una aventura apasionante. Eleva su autoconfianza y crece como persona. No es mala lección para los tiempos que corren, en los que esta crisis de modelo y de límites mentales requiere una actitud diferente.
La mayoría de quienes nos rodean actúan, como Jim Carrey al principio de la película, movidos por el miedo. Miedo a perder el empleo, a no llegar a fin de mes, a perder la casa, a quedarse solo, a desobedecer a la autoridad. Es un miedo que se alimenta continuamente. Los informativos se han convertido en gran medida en mera información sobre sucesos terribles (atentados, maltrato, asesinatos Un cúmulo de malas noticias). Se trata de un miedo que sirve para el acatamiento y el consumismo febril. Este modelo, que genera una espiral de desconfianza, suele provocar en todos nosotros el "no" como respuesta inmediata, como mecanismo de supuesta supervivencia.
¿Qué pasaría si, como hizo realmente Danny Wallace y como vemos en la película, cambiáramos el "no" por un "sí"? Que se abren enormes oportunidades de compartir, de aprender, de vivir. Que aparecen retos insospechados. Que la existencia se transforma en un viaje de descubrimiento y de crecimiento. Que el compromiso vital la hace apasionante.
Se da la paradójica circunstancia de que en estos momentos, cuando más necesaria se hace la involucración emocional de los profesionales en sus organizaciones, cuando más resultado sinérgico deberíamos encontrar en la labor de los equipos, la echamos a faltar más que nunca. En torno al 80% de los empleados está en "absentismo emocional", en un nivel más o menos bajo de compromiso con el proyecto empresarial. Cinco de cada seis llamados equipos son en realidad improvisados grupos con resultado anti-sinérgico, paralizados, compartimentos estancos con muy escasa capacidad de cambio, de implantación de iniciativas. La mayor parte de los profesionales no son "clase creativa" sino "clase reactiva", con efectos perniciosos para la innovación, el servicio al cliente, la productividad, la competitividad.
Con una actitud realmente positiva, con el "sí" que muestra la película, todos buscan oportunidades, las hacen suyas, las llevan a término, las convierten en realidades tangibles. De esta crisis deberíamos salir más fortalecidos, más positivos y de mejor humor. Ahora bien, ¿conviene decir que sí, automáticamente, a cualquier petición o sugerencia? Parece poco razonable. No se trata de decir que sí en cualquier situación, sino de utilizar la asertividad eficazmente. El optimismo ha de mostrar inteligencia. Hemos de aceptar de corazón porque queremos, no porque estemos obligados. La libertad ha de ser la guía de toda decisión, por pequeña que sea.
Ojalá en estas fechas de buenos propósitos, el "sí" fuera la respuesta más frecuente.
Por: Juan Carlos Cubeiro
Fuente: Cine de Gestión, Expansión y empleo

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