domingo, 8 de noviembre de 2009

EL "HARAKIRI" DE LOS EQUIPOS JAPONESES, EL KAIZEN NO CONTEMPLA LA RETIRADA

Del haraquiri de los samurais a la retirada de los equipos japoneses, El Kaizen no contempla la retirada, La cultura japonesa se guia por la eliminación del despilfarro, el análisis y aprendizaje de los errores, la mejora continua en todos los ambitos.
¿Entonces cual es la causa de su retirada? su filosofia o no estar de acuerdo con las injustas normas del circo de la F1.
En la cultura japonesa, el harakiri es una práctica de suicidio voluntario empleada por los samurais, quienes consideraban más honorable morir mediante el autoapuñalamiento, que ver su vida acabada por un enemigo o, incluso, una enfermedad.
Hoy, las compañías japonesas en el mundo del motor parecen seguir ese ritual. La caída de las ventas del sector les ha herido gravemente y todas las empresas niponas relacionadas con la Fórmula 1 han abandonado voluntariamente la competición. La última en suicidar su monoplaza fue Toyota, que el pasado miércoles comunicó su salida del gran circo del motor.
El anuncio se produjo tan sólo un día después de la decisión del fabricante de neumáticos Bridgestone, proveedor exclusivo de las ruedas de todos los equipos, que dejará de calzar las escuderías a partir del fin de la temporada 2010. Apenas un año antes, Honda cerró también sus boxes en la competición más cara del mundo del motor, vendiendo la escudería a Brawn, campeones del Mundial de Fórmula 1 de 2009.
Poco después de Honda, Subaru y Suzuki restituyeron su honor abandonando el World Rally Championship. Aun así, Honda y Suzuki siguen participando en el Mundial de Motociclismo, que finaliza este domingo en el circuito valenciano de Cheste, donde Valentino Rossi llega ya como campeón.
ResultadosA pesar de que tanto la Fórmula 1 como los ralis son importantes plataformas para la internacionalización de las marcas, representan una inversión millonaria que parece poco justificable para los nipones, una cultura caracterizada por condenar el despilfarro. Todos argumentan que su salida responde a la situación actual del mercado del automóvil.
Según los últimos resultados anuales, tan sólo Bridgestone y Subaru lograron mantener una reducción en las ventas en un dígito (con caídas del 8,8% y del 8,72%, respectivamente), mientras que la facturación de Honda cayó un 16% y, la de Toyota, hasta un 23%. Estos resultados parecen empezar a mejorar, impulsados por la demanda procedente de China. Según los últimos datos trimestrales presentados el jueves, Toyota, Honda, Nissan, Suzuki y Mazda cerraron con ganancias netas los últimos tres meses.
Todos las marcas de automóviles están atravesando su peor momento. BMW ha sido la primera firma europea en anunciar su retirada. ¿La seguirán más o los movimientos de los japoneses responden también a la filosofía del país? Según Daisy Escobar, directora del Área de Operaciones de IE Business School, “la cultura japonesa se guía por la eliminación del despilfarro, el análisis y aprendizaje de los errores y el kaizen, o la mejora continua en todos los ámbitos”.
Toyota y Honda fueron las escuderías con mayor presupuesto de la parrilla de salida hace dos años, por delante de equipos como Ferrari o McLaren. Aun así, Toyota no ha conseguido, después de siete años en la competición, ni un solo gran premio.
Las dos compañías destacan por ser los únicos fabricantes japoneses del motor sin influencia extranjera, al contrario de Subaru o Nissan, participada por Renault. La escudería francesa decidirá su futuro en la competición a finales de año. Según fuentes del sector, es probable que se mantenga ante la llegada de nuevos patrocinadores.
Según explica Amadeu Jensana, director de Programas Económicos y de Cooperación de Casa Asia, “la cultura corporativa netamente japonesa se ha acabo y tiende a un modelo más híbrido desde que Renault entró en Nissan”. La automoción es una industria muy importante en Japón, y acoge una cultura societaria o colectiva que no se da en ningún otro país, pero aunque la Fórmula 1 es importante en el país, lo son más las motos, que cuentan con los grandes constructores (Yamaha, Suzuki y Honda).
“Hasta hace diez años, el empleo se establecía de por vida en una compañía, si bien la mala marcha del país está obligando a realizar despidos. Por influencia confuciana, en las compañías japonesas, la reestructuración es más complicada, al existir jerarquías muy estrictas. Y, por eso, de cara a sus trabajadores, no pueden seguir manteniendo un gasto tan elevado como la Fórmula 1”.
Valor real
Mantener una elevada inversión en algo que no aporta valor es imperdonable en esta cultura, que “cuestiona el valor real de todo, no sólo del dinero, sino del tiempo y del movimiento”, según Escobar. Además, en Toyota, considerado el maestros del trabajo en equipo, el no haber conseguir resultados brillantes puede llevar a considerar que el equipo no ha trabajado bien. Ésta es una gran diferencia con la cultura de Occidente. Si, por ejemplo, Renault decidiese dejar el Mundial, no se tardaría en acusar no sólo a la crisis, sino a Flavio Briatore, expulsado de la Fórmula 1 por el Crashgate, o a la salida de Fernando Alonso a Ferrari.
Pero el abandono de los equipos japonesas aporta valor y se acepta como un aprendizaje: “Mientras que, en Europa, los errores condenan y buscan culpables, en Japón, el error es una justificación para la mejora. De hecho, éste es uno de los factores que ha llevado a los automóviles japoneses a contar con un porcentaje de error mucho más bajo, porque, en las líneas de producción de los fabricantes japoneses, cualquier empleado está autorizado a parar la línea de producción”, dice Escobar.
Por: L. Junco
Fuente: Expansión

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