martes, 20 de octubre de 2009

REDUZCA COSTES SIN SACRIFICAR SU CADENA DE SUMINISTRO

El estudio “The Cost of Control” (“El coste del control”), encargado por Basware a los profesores Adrian Done, del IESE, y Mark Frohlich, de Kelley School of Business, analiza la estrecha relación entre los profesionales de las finanzas y las compras, y cómo su obsesión por la reducción de costes podría haber contribuido a aumentar la volatilidad del entorno económico actual. Las cadenas de suministro, ya de por sí frágiles, se han debilitado aún más, lo que ha afectado enormemente a la estabilidad de las empresas.
La investigación estudia las complejidades de la gestión de la cadena de suministro en estos tiempos de dificultades económicas sin precedentes, desde el punto de vista de los ejecutivos que administran el dinero de las empresas. A tal fin se realizaron entrevistas telefónicas a 550 directores financieros y otros ejecutivos de puestos similares en Estados Unidos, Reino Unido, Escandinavia, Alemania, España, el Benelux y Francia en mayo y junio de 2009.
Las compras, subestimadas
La encuesta reveló que la reducción de costes primaba sobre el riesgo, el aumento de los márgenes y otros objetivos estratégicos. Un 64% de los participantes se centraban en la reducción de los costes directos, y un 60% en los indirectos. Además, los resultados indicaron que los departamentos de finanzas subestiman el valor estratégico de las compras y de la cadena de suministro para el rendimiento de las empresas.
Los resultados también pusieron de manifiesto una estrecha relación entre los niveles de automatización y la mejora del rendimiento de los departamentos de compras. Aun así, tan sólo el 50% de los procesos del área de compras estaban automatizados, y eso a pesar de que la satisfacción de “cumplir los objetivos de reducción de costes” era de un 47% en las empresas poco automatizados y de un 62% en las más automatizadas.
Otro hallazgo importante fue la falta de integración en las empresas. Menos de la mitad de los directores financieros entrevistados opinaban que las funciones de compras y finanzas estaban bien integradas en sus empresas.
El estudio también halló que, pese al clima económico actual de alto riesgo, los directores financieros de las empresas no reconocían la importancia de gestionar mejor las cadenas de suministro mediante la función de compras. Tan sólo el 28% de los participantes creían que las compras afectan de manera significativa a la exposición al riesgo financiero.
Esta falta de automatización e integración, unida a la poca importancia otorgada a la función de compras en relación con el riesgo y los beneficios, se cuentan entre las mayores preocupaciones de las empresas.
No se precipite, puede ser peor
Aunque el estudio reveló que la reducción de costes es uno de los objetivos más importantes para los directores financieros, los investigadores advierten que volcarse en la adopción de medidas para recortar costes en detrimento de otras necesidades más amplias de las empresas puede debilitar la posición de éstas cuando empiece la recuperación económica. Y, aunque muchos de los retos a que han de hacer frente los directores financieros tienen que ver con cuestiones de compras, en muchos casos no se acertaba a advertir su importancia estratégica.
No todo son malas noticias. El estudio ha puesto de manifiesto que la mayor parte de las empresas aún están a tiempo de ahorrar mucho más en costes si ejercen un mayor control de las áreas de sistemas financieros y la cadena de suministro. Por ello, en el estudio los autores ofrecen a los directores financieros una serie de consejos sobre cómo abordar los retos de las operaciones financieras y la cadena de suministro.
Primero, recomiendan la integración de las funciones, es decir, estudiar si la integración actual en las empresas es suficiente o se queda corta en relación con la interdependencia de compras y finanzas. Una valoración del marco operativo creado entre los “compradores” y los “administradores” puede ayudar a identificar qué se puede mejorar y dónde.
La recogida de datos y su automatización también deberían verse como dos medidas de mejora de gran valor sinérgico. Según el estudio, centrarse en las ventajas de una excluyendo la otra es un error: no ayuda a aumentar las eficiencias de los procesos. Y aun así, la racionalización y automatización de los sistemas se suele hacer sin prestar la suficiente atención a su impacto en la recogida de datos y su visibilidad. Si las medidas para mejorar la recogida de datos se adoptan de forma aislada, el volumen de trabajo y los procesos pueden verse seriamente alterados.
Todas las empresas son capaces de valorar los problemas y sus posibles consecuencias, pero el estudio advierte que esto no basta. Se ha de elaborar un cuadro completo del riesgo. Si se quieren alcanzar los objetivos de ahorro de costes, hay que identificar con precisión todas las oportunidades y amenazas. Para ello, es imprescindible que las operaciones de las áreas de compras y suministro se tengan en cuenta de forma integral en cualquier decisión sobre riesgos.
Las medidas de costes continuas son también necesarias para prevenir riesgos en la cadena de suministro. Hay que combinar las eficiencias de coste y proceso tácticas con el ciclo a más largo plazo del cambio de la infraestructura. Además, los autores recomiendan introducir cambios tecnológicos que puedan dar soporte a las medidas de coste continuas en todas las actividades de ahorro de costes.
Por último, los autores aseguran que es fundamental cubrir las necesidades estratégicas, sobre todo cuando la empresa estudia qué puede automatizar. Subrayan que las medidas en esta dirección deberían velar por que en los futuros proyectos se definan desde el principio los vínculos entre el cambio de la infraestructura y la consecución de los objetivos estratégicos de reducción de costes.
Por: Adrian Done, Mark Frohlich
Fuente: Iese Insight

No hay comentarios:

Publicar un comentario