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miércoles, 7 de octubre de 2009

"AGALLAS" LA MAFIA. UN TIPO DE EMPRESA

La primera película de Samuel Martín y Andrés Luque, ‘Agallas’, trata de la relación entre un delincuente y su jefe, capo del narcotráfico en Galicia. Un vínculo que no está basado en la confianza, que es un aspecto clave para que funcione adecuadamente cualquier organización.
Agallas es la ópera prima de Samuel Martín y Andrés Luque, dos realizadores de TVE, con guión de Javier Echaniz y Javier Gil Bengoa. La cinta, rodada en Galicia, trata de la relación entre un delincuente de poca monta, Sebas (Hugo Silva), y su jefe Regueira (Carmelo Gómez), un capo del narcotráfico que conduce un Jaguar descapotable y tiene como tapadera una empresa conservera.
El guión es ingenioso, no sólo por los sucesivos giros, sino por frases como las que Regueira le dice a Sebas: "La verdad, agallas no te faltan. Las agallas están bien; muy bien. Pero a la larga, lo que cuentan son las escamas, ¿entiendes?", "La diferencia entre un listo y un listillo, es que el listillo piensa y hace. El listo piensa, piensa otra vez, piensa un poquito más y después hace" o "Nosotros somos de los que hacen lo que hay que hacer. Hay otros que no hacen lo que hay que hacer".
DesconfianzaLa relación entre ambos no es precisamente la de maestro y discípulo, porque la confianza brilla por su ausencia. El capo Regueira no se fía del novato (ni de nadie, en realidad), ni Sebas admira especialmente lo que ha logrado su jefe. Y ya se sabe, si falta la confianza, que es la argamasa social, las puñaladas traperas llegarán antes o después, aunque más bien suelen suceder antes.
La película sorprende, además, porque prácticamente todo el reparto está formado por "malos", gente codiciosa, que va a lo suyo, que no colabora, que te la va a jugar en cuanto te descuides. Mientras rodaban Agallas, al reparto les enseñaban las casas de los capos: todos sabían quiénes eran y su poder para infundir miedo.
Es de agradecer en la película, además de la excelente interpretación, la calidad del guión, el ritmo y la fotografía, el hecho de que la historia sea de aquí. Hemos visto mafiosos elegantes desde El padrino a Uno de los nuestros, mafiosos cutres como en Gomorra, la mitificación de un mafioso como Dillinger (Johnny Depp) en Enemigos públicos. Pero, hasta ahora, no habíamos visto al capo mafioso gallego con camisa de cuadros y mirada permanente de desconfianza, que saluda "cariñosamente" a sus vecinos.
¿Por qué el cine negro nos fascina tanto? Tal vez porque no está tan lejos como nos imaginamos. En su libro Te haré una oferta que no podrás rechazar, Michael Franzese, hijo de un capo y él mismo uno de los mafiosos que más dinero hizo ganar a La Cosa Nostra desde Al Capone nos cuenta, tras haber dejado "el negocio", que la mafia representa el 1,1% del Producto Interior Bruto estadounidense y que tiene muchas semejanzas con otros sectores económicos. En sus palabras: "No me cabe la menor duda de que muchos de los ejecutivos de la Mafia que tuvieron éxito en los negocios del crimen organizado habrían tenido el mismo éxito en las salas de juntas y en los despachos de las empresas de Estados Unidos". Una declaración que pone los pelos de punta.
Y Franzese va más allá. Nos enseña que el estilo mafioso de hacer negocios está inspirado en Nicolás Maquiavelo: "El Príncipe es para la Mafia lo que la Biblia para los cristianos". Siguiendo al florentino, "la política no tiene ninguna relación con la moral" o "el fin justifica los medios". En consecuencia, las personas y las organizaciones que aplican el maquiavelismo son, lógicamente, mafiosas.
Dice Franzese que "Henry Ford aplicó la estrategia de Maquiavelo en los años en los que convirtió su empresa en uno de los gigantes empresariales de los Estados Unidos". Taylorismo igual a maquiavelismo: el dinero importa más que las personas. Es más, Franzese nos recuerda que "el señor Ford era un antisemita declarado, ávido admirador de la Alemania nazi". De hecho, Adolf Hitler siempre tenía un retrato natural de Ford cerca de su mesa de despacho. "Considero a Henry Ford mi fuente de inspiración", declaró Hitler a un periodista del Detroit News dos años antes de convertirse en canciller alemán en 1933. Más tarde, Ford recibiría la Gran Cruz del Águila Alemana, la máxima condecoración otorgada por la Alemania nazi a ciudadanos extranjeros. Entonces, ¿la guerra que comenzó hace 70 años la ganó, económicamente, el taylorismo?
Agallas
Directores: Andrés Luque Pérez y Samuel Martín Mateos
Nacionalidad: España, 2009
Género: Thriller
Por : Juan Carlos Cuberos
Fuente: Expansión y Empleo

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