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domingo, 6 de septiembre de 2009

EN BUSQUEDA DE LA FÁBRICA INTELIGENTE

La logística de hoy no puede estar centrada en la fabricación, no aporta valor al cliente tener una fábrica automatizada o inteligente y que los productos le lleguen tarde. Centrarse solo en la fabricación nos condena al fracaso, debemos involucrar a todas las áreas de la empresa y coordinar la integración interna llamada logística integral y posteriormente efectuar la integración externa o Supply chain Management, donde el cliente y el proveedor cuentan como un área más. El control de la cadenas de suministro de la empresa, la búsqueda del equilibrio entre los flujos Financiero, de materiales, de información y el humano, donde la transmisión del conocimiento, de la tecnología, y el control de los interprocesos son claves.
"Los expertos en producción son tajantes cuando afirman que la fábrica inteligente es una utopía. Sin embargo, lo que resulta posible es gestionar una planta inteligentemente de modo que se produzcan los mínimos errores y se gane tiempo para fabricar con más calidad y con menores recursos.
¿ES LA SOLUCIÓN AUTOMATIZAR?
Hablar de una fábrica inteligente parece que significa automatizar. Pero nada más lejos de la realidad. Enric Segarra,de ESADE,es muy crítico con la automatización,“porque sólo se justifica si todos los días se produce el mismo producto y va a ser así durante unos cuantos años”.
Tal como explica, permite fabricar muy bien, con calidad y de forma robusta un artículo concreto pero va en contra de la flexibilidad.“La gran pregunta será si nuestra apuesta tendrá continuidad en el mercado y si el volumen de producción justifica la inversión”, se cuestiona Enric Segarra. Josep Riverola es de la misma opinión:“La automatización introduce demasiadas rigideces y en el mundo actual podríamos tener serios disgustos”.
Las operaciones monótonas son las que se deberían automatizar, piensa Riverola,ya que en estos casos no hace falta la inteligencia.
En definitiva, continúa el profesor de ESADE, “hay que aplicar el sentido común de negocio a las decisiones”.
Y confirma que “en la producción, donde ya casi no hay espacio para ahorrar, se ha de tener también en cuenta el aprovisionamiento y la distribución. Porque es en la cadena de suministro donde sí cabe la posibilidad de generar grandes reducciones de costes”.Para Segarra, por tanto, es necesario provocar un cambio de filosofía en cuanto a quién se queda el beneficio.“ finalidad es hacer cosas conjuntamente, entre todos los actores de la cadena, para mejorar la totalidad de los procesos y ganar tiempo al tiempo”, afirma. En la medida en que toda la cadena pueda ser más eficiente y productiva, será factible bajar los precios al cliente final, siendo posible llegar a más bolsillos y aumentar el volumen de ventas: volumen que, en definitiva, es la clave en fabricación."
“De este modo –concluye Segarra–, la fábrica inteligente desaparece y son las cadenas de suministro las que compiten”.
Texto: Ana de la Hoz
Fuente: Revista Mecalux

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