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domingo, 9 de agosto de 2009

El Lider Comprometido, Una nueva Generación

Una Batuta para cambiar el Mundo

Fuente: El país Semanal

Por : Jesús Ruiz Mantilla, Foto: Fede Serra

"Sé Quién soy y quien quiero seguir siendo cuando llegue a los Angeles"

"La tradición encorseta, aportamos una visión de la música sin límites"

Dirigirá la Sinfonica de los Angeles, Gustavo Dudamel

El líder Comprometido.

Para quien piensa que es un mundo perdido en manos de iniciados, pedantes y elitistas, la sonrisa de Gustavo Dudamel supone toda una ventana abierta. A aquellos que creen que las sopranos tienen que ser gordas; los pianistas, unos románticos, y los directores de orquesta, seres irascibles, circunspectos y déspotas sin un ápice de sentido del humor, la personalidad de Dudamel les dejaría sin habla.
No tiene humos raros. Es capaz de levantar al público y ponerles a bailar el mambo. Lleva en la sangre esa porción marchosa y picante que su padre, Óscar, ha sabido transmitirle después de haber sido trombonista en varias orquestas latinas de Venezuela. Así que Gustavo cree sobre todo que la música es alegría, emoción y otra cosa: apostolado para cambiar el mundo. Pero además cuenta con suficiente carácter como para dominar una increíble ola de sonido y energía de 200 músicos menores de 25 años en un auditorio. Los que suelen componer la orquesta estrella Simón Bolívar, la joya del sistema venezolano, de la que él es titular.
Fue en ese entorno donde Dudamel se formó. Desde muy joven, desde niño, José Antonio Abreu, el inventor del método de enseñanza musical que ahora quiere copiar todo el mundo, supo que en aquel chamaco había un líder a quien pasar la antorcha, un continuador de su obra capaz de romper más fronteras de las que él nunca soñó. También lo vieron otros asiduos colaboradores del sueño de Abreu, que el año pasado ganó el Príncipe de Asturias de las Artes. Maestros como Simon Rattle, Claudio Abbado, Zubin Mehta o Daniel Barenboim. En muchas cosas puede que fallen o carezcan de olfato, pero en todo aquello que sea identificar la luz y el talento para dirigir, no hay nadie que les dé gato por liebre. Es la señal de los semejantes.
Raramente se habían topado con esa piedra preciosa que define radicalmente las cualidades de uno de los de su casta. Con el puro carisma en bruto, que en su caso resultaba tan asombroso y tan prematuro. La manera en la que lo percibieron en Venezuela cuando vieron a Dudamel no se podía comparar a nada. El propio Rattle se lo dijo a su abuela Engracia: "Señora, casos como el de su nieto surgen una vez cada 100 años". Aquello fue como encontrar el santo grial para un mundo en el que los públicos huían de las salas de conciertos y la obra de Bach, Beethoven, Brahms, Mahler, Chaikovski, languidecía sin remisión.
La carrera de Gustavo Dudamel hoy es como una montaña rusa. Todo el mundo lo quiere, todo el mundo le hace la corte. Los teatros, los auditorios y los festivales deben guardar riguroso turno para programarle. Pero él está tranquilo. "Yo lo llevo bien. Para mí es una felicidad lo que me está pasando", comenta después de un concierto en Colonia (Alemania), donde ha ido ya por segunda vez a dirigir una de esas orquestas con poso, con tradición de siglos, ante un público en el que dominan las cabelleras blancas. Da lo mismo. Los entendidos también le han bendecido.
Aunque no tengan nada que ver con los jóvenes de Venezuela o América en cualquiera de sus latitudes. Ése es el público que le venera. Allí donde Dudamel es una estrella latina potente. Una estrella que multiplicará su magnetismo cuando el próximo mes de septiembre entre como director titular de la Orquesta Sinfónica de Los Ángeles, donde sustituye a Esa-Pekka Salonen.
Articulo completo.................... "La batuta del siglo XXI"

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